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La Coctelera

Una uva menos que una parra

Una perspectiva extranjera y loca de Madrid y de un semestre allí

14 Septiembre 2005

Hoy día...

había afuera del metro que estaba tocando el piano (un keyboard) para ganar el cambio--las monedas--de la gente viajando por el metro. Y la canción que él tocaba era tan bella y tan triste que me hizo emocionado y instintivamente empecé a buscar mi cambio, pero no tenía cambio. Y yo pasé al otro lado.

Immediatamente yo era presa de un sentidio de vergüenza y no podía librarme de este sentido. Trataba de justificarme con la lógica--oh, no tenía tiempo, no tenía nada menos de una 5, ya tengo problemas con el dinero y no quiero empeorar la situación, habría sido mi penúltima 5--pero el sentido permaneció. Entonces, trataba de olvidar el encuentro.

Pero otro hombre entró el coche de metro en lo que me estaba sentando. Él tenía una guitarra y tocó una canción buena. Tenía un mano deforme pero tocaba con destreza. Cuando lo vi, la vergüenza que no di al hombre con el piano volvió a aparecer. Pero otra vez, aparté la mirada, salí del coche, y no di nada.

Hace doce horas que encontré a estos hombres. Caminé por la ciudad por unas horas, traté de reparar los problemas con mi tarjeta de crédito y ahora estoy un poco nervioso/enojado por mi banco de los EEUU, pero la cosa en la que no puedo dejar a pensar es que no di nada a ninguno de los dos hombres. En la mente resuenan estas tres palabras: "por otro lado," como el sacerdote y el levita en la historia de Jesús.

No quiero ser el levita o el sacerdote--es una de mis pasiones más fuerte desde el principio de este año. Fui a Los Angeles este verano porque sabía que Dios me ha llamado a ser el samaritano que sacrifica de su dinero y de su tiempo y de su comodidad a ayudar al hombre magullado, sangrando y descuidado. Este verano Dios me dio más de su corazón de compasión para los arruinados y los huérfanos y los que la sociedad no cuida o trata justamente y ahora yo no puedo pasar los hombres en la calle o en el metro sin querer ayudar. Y no lo hicé.

Este artículo es un parte confesíon, otro parte reflexión. No quiero identificarme con el sacerdote o el levita porque siempre era enseñado que son hombres muy hipocríticos y egoístas y duros y horribles--son monstruos. Pero ahora, hoy día, no pienso en la misma manera. No. Tal vez el sacerdote y el levita estuvieron viajando a Jerusalén por algo religioso y "importante" y los hombres eran tan duros que no querían suciarse con la sangre (ésto es lo que fuera dicho), pero tal vez la motivación no era completamente mal. Piensen en ésto: el levita es un hombre que normalmente presta mucha atención a las necesidades de la gente. Es su trabajo. Entonces, ¿por cuál razon pasaría un levita por otro lado, si su trabajo es ser advisor religiosa? Como dije, tal vez por ser sin sentimientos, pero probablamente por estar sujeto a su miedo. Yo pienso que él quería ayudar al hombre pero no hizo nada por su miedo y duda. Y pienso que el levita caminó de este lugar muy avergonzado y roto.

La diferencia entre el levita y yo no es grande como pensaba por toda mi vida. No, el levita no es un monstruo sino un hombre normal que solamente tiene más miedo o mal razón que compasión. Y hoy día yo tuve más miedo y mal razón que compasión. Yo soy como el levita--dammit, yo soy el levita--y no quiero tener miedo nunca más.

Yo les digo todo ésto porque quiero que ustedes no estén sujetos a su miedo o sus prejuicios. Debemos ayudar hasta que es un sacrificio verdadero. No es amor de prójimo a ayudar cuando es conveniente o dar centimos cuando tenemos mucho, es la piedad. Es mejor que dar nada, pero si queremos obedecer los mandatos de Dios necesitamos ser como el samaritano, quien dio de todo lo que era para cumplir las necesitades del hombre.

Es una cosa que pienso es importante. Más de cosas menos graves mañana.

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Una uva menos que una parra

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Mi nombre es Nate, pero trabajé este verano con un niño que me llamó Nave; entonces, ahora soy Nave. Soy de los EEUU y vivo en Arizona excepto cuando estoy en California para estudiar a Pomona College. Ahora estoy en España para estudiar español.

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